Religión y ciencia

Fecha: July 2nd, 2008 | Categoría: Filosofia | 1 Comment »

El instituto Balseiro está entregando 15 becas para alumnos de secundaria para ir a visitar las instalaciones. Esta es la consigna:

LA CIENCIA Y LA RELIGIÓN

Desde los antiguos discursos y afirmaciones sobre la creación del universo, pasando por Galileo y Copérnico, hasta las actuales discusiones sobre bioética y genética, han habido muchos ejemplos de confrontación y disenso entre científicos y religiosos.

- ¿Hasta que punto son ciencia y religión dos actividades humanas contrapuestas?

- ¿Responde la ciencia actual a las preguntas fundamentales sobre la naturaleza de la realidad y la existencia, que fueron dominio de la religión y la metafísica? ¿Está actualmente la religión relegada meramente a los campos de la ética y la moral?

- ¿Son compatibles los dogmas religiosos con los nuevos hallazgos científicos?

- ¿Tendrá la ciencia alguna vez una teoría del todo, o es demasiado ambiciosa, y hasta arrogante, en sus afirmaciones?

Esto es lo que yo escribí:

Religión y Ciencia

Filosofía

El ser humano es muy interesante, al menos para sí mismo. De lo contrario, no existirían tantas disciplinas que se dediquen a su estudio. Y así como son interesantes nuestras vidas, también son complejas: cada suceso en el que participamos puede resultar en miles de nuevos escenarios.

Una de las actividades que nos dan esta cualidad de interesantes es la filosofía, que nos distingue y nos hace únicos entre todas las especies de vida que conocemos. Creo que practicarla, pensar respuestas a las grandes preguntas que han perseguido a la humanidad desde el principio de sus días, es un bello arte; y tener la posibilidad de compartir esos pensamientos con nuestros pares a través de la comunicación es maravilloso.

Entre esas preguntas que nos hacemos, hay una muy peculiar que se destaca: por qué suceden las cosas. Y, en su ignorancia, el hombre primitivo ha inventado la respuesta más sencilla: debido a que seres parecidos a nosotros con mayores poderes las hacen suceder. Es así como nacieron las religiones básicas que hemos tenido y que aún tienen las culturas de pueblos que se han desarrollado aislados del resto del mundo.

Se cumple ese patrón en cuanta cultura se ha descubierto: todas tienen una Religión, un conjunto de creencias y prácticas que conciernen a un Algo considerado divino, con pautas y dogmas acompañando esa creencia.

Y tenemos por otro lado un pensamiento distinto, la Ciencia tal como la conocemos actualmente: una explicación coherente de los principios que causan los fenómenos naturales. Los conocimientos que ésta genera tienen una naturaleza muy diferente a los conocimientos religiosos. Son una deducción sistemática de cómo funciona nuestro universo, conclusiones que alcanzamos y verificamos utilizando el método científico, herramienta sumamente poderosa.

Historia

La relación entre la religión y la ciencia tuvo distintos matices y formas. En un principio, y durante cierto tiempo, hacer “ciencia” era función exclusiva de los religiosos, pero luego la ciencia fue separándose de la religión.

La ciencia occidental moderna comenzó a emerger en la antigua Grecia, aunque fue interrumpida por un período de barbarie cultural marcado por la caída de Constantinopla, durante el cual los monasterios y las pocas universidades que existían preservaron la sabiduría y filosofía. Llegando a la época que llamamos “Renacimiento” se produjo una revolución en la ciencia que le dio su carácter actual. Su relación con la religión cambiaría drásticamente.

Uno de los pioneros de esta edad fue Nicolás Copérnico, una persona devota a la religión que produjo uno de los primeros trabajos en los cuales la razón divergía con la fe. Él no quería publicar sus trabajos por temor a que su obra fuera rechazada y criticada, y que posteriormente lo enjuiciaran por herejía. Sus sospechas estaban bien fundadas, según la experiencia de Galileo Galilei, quien fuera condenado por contradecir a la iglesia defendiendo el heliocentrismo.

Este es sólo uno en una larga lista de ejemplos que muestran las dificultades que tuvo la Religión para aceptar los hechos y razones que la Ciencia formulaba. El problema es que históricamente, la Religión se extendía por fuera de sus límites y respondía todo tipo de preguntas, aún las que no le concernían, por ser la única autoridad que regía sobre el pensamiento mientras no existía la Ciencia.

Consecuencias del Siglo XX

El siglo XX ha sido probablemente el más vertiginoso de la humanidad: ha sido en el que se dieron mayores avances científicos. Al irse, dejó flotando en el aire una sensación de profundo escepticismo. Hay una menor proporción de personas religiosas, y sin embargo hay más religiones (o pseudo religiones). Hasta los hechos científicos se ponen en tela de juicio: hoy en día existe una gran proporción de personas que no creen que el hombre llegó a la luna.

Es indudable que han habido grandes cambios en la civilización humana. En la primera mitad del siglo el asombroso desarrollo de la física cuántica, los avances teóricos que redondearon el conocimiento que tenemos sobre la química y otras ciencias, el Holocausto y la Declaración Universal de los Derechos Humanos han sido hechos que cambiaron para siempre nuestro mundo. En la segunda mitad, el fenómeno de la comunicación instantánea, la globalización y el bombardeo mediático han creado una vorágine de nuevas ideas y nuevas costumbres de las cuales los avances científicos son los principales causantes.

Una desgraciada consecuencia de estos cambios, al menos en Argentina y Latinoamérica, es la falta de valores y moral que presentan las nuevas generaciones. Ha cambiado tanto el escenario y la forma de vida entre generación y generación que los padres no han podido adaptarse y los métodos de crianza tradicionales no han podido ajustarse a este acelerado ritmo de cambios.

¿Se puede culpar a la ciencia por esta falta de ética popularizada? Absolutamente no. Son consecuencias imprevistas de nuestra evolución como cultura. Y no solo eso: los avances científicos contrastan nuestro poder de destrucción.

Algunos dirán que sin ciencia y técnica, la situación sería distinta. Pero en el hipotético caso de que desarmáramos todo lo que hemos creado, ya habrá un conflicto grave entre dos hombres, y uno de ellos, enfurecido, golpeará al otro. Y éste responderá, usando una maza improvisada. Y el primer hombre a su vez creará un cuchillo para tomar venganza, y así repetimos la historia humana. El avance de la modernidad, la ciencia y la técnica es inevitable.

Religión, Ciencia y Lógica

En psicología se habla de conocimientos científicos y religiosos como dos aspectos separados del pensamiento humano.

Pero separado no es lo mismo que contrario, y es aquí donde se comete el error de pensar en religión y ciencia como adversarios, porque de alguna manera, se concibe la idea de que  hablar de ciencia en el mismo renglón que religión significa hacer sinónimos a las palabras ciencia y ateísmo.

Sin embargo Religión y Ciencia no son tan distintas. Al contrario, la gran mayoría de los pensamientos filosóficos que han desarrollado ambas tienen el mismo padre: la Teoría de la Inferencia de Aristóteles, de como dos enunciados verdaderos se concluyen en un tercero igualmente válido, en lo que se llama un Silogismo.

Kurt Gödel, un gran lógico del siglo XX, ha hecho un gran impacto en el estudio de la matemática. En su artículo más famoso, él planteó que no se puede demostrar la validez de los axiomas matemáticos.

Negar la solidez de las bases en las que se plantea que 2 + 2 = 4 nos deja con un conjunto vacío de certidumbres. ¿Podemos estar seguros de la matemática? Sin embargo, Gödel no planteaba esto. No veía a su teoría como una demostración de que el modelo axiomático es inadecuado, sino que creía en que se justificaba el rol de la intuición humana en la matemática, asegurando que hay algunos aspectos de la realidad sobre los que se gana conocimiento gracias a un instrumento humano (la intuición).

Curiosamente, la religión se asienta sobre sus dogmas, la “verdad de Dios”, y los toma como verdades inapelables, aún cuando no se puedan demostrar. Salteando algunos pasos lógicos, pienso que estas bases no son muy diferentes a cómo se asientan las matemáticas sobre sus axiomas, los cuales son también imposibles de demostrar.

Claro que para mí es mucho más fácil creer en un axioma matemático, por ejemplo que “dos puntos forman un segmento” o que “para todo número, existe otro número que es su sucesor” antes que creer en un dogma que afirme la aparición de un ángel hace dos mil años. Pero eso es Fe: un don que no todos tenemos.

Límites

¿Hasta donde podremos llegar? Cotidianamente se nos imponen límites, en todos los aspectos de nuestra vida. Ya tenemos un prejuicio, el temor al cambio o equivocación, asociado a esos limites y por eso nos moderamos a nosotros mismos. En algún momento de nuestra infancia aprendemos a no animarnos a hacer más de lo que nos dicen.

Está mal hacer eso con nosotros mismos. Y esta mal hacer eso con la ciencia.

Teniendo la posibilidad de explicar todo nuestro mundo y responder lo que fue alguna vez imposible de responder, ¿Para qué detenernos?

No debemos olvidar que este viaje empezó hace mucho tiempo y que tomó generaciones enteras de científicos trabajando para que hoy podamos saber mucho más de lo que sabían ellos al comenzar. No importa si lleguemos o no, cada hecho que descubrimos, cada experimento que realizamos es un adelanto de la recompensa final, y les abre el camino a futuros científicos.

Sin embargo, asuntos éticos relacionados con la ciencia deberían ser controlados. Si podemos clonar humanos, experimentar con fetos, o alterar nuestro ADN, son preguntas altamente cuestionables. Aquí sí debemos tomarnos un tiempo para reflexionar y ponernos de acuerdo. Pero no debe ser la religión la que detenga a la ciencia en este caso. Nuestra propia moral debe hacerlo.

Conclusión

La Ciencia es fascinante. Que el hombre haya sido capaz de describir el funcionamiento del mundo hasta el punto que llegó actualmente es virtualmente increíble. Y me asombra aún más todavía el largo camino por recorrer. ¿Llegaremos al final del camino?

Yo creo en Dios. No pertenezco a ninguna religión, sino que creo que Él está más allá de nuestro entendimiento, en otra forma de existencia que probablemente nunca llegaremos a comprender, permaneciendo sin incidir en nuestras vidas. Esto es una creencia mía, ya que no puedo demostrar esto. Me declaro a mí mismo un agnóstico creyente.

Pienso que el cristianismo (como ejemplo de religión) hace un muy buen trabajo al fomentar los buenos valores, algo que en nuestra sociedad actual es de crucial importancia, pero a la vez pienso que debe de haber otra manera de transmitirlos sin imponer al mismo tiempo una creencia religiosa sobre las personas.

Un aspecto del que soy crítico acerca de las religiones, aún en el caso de que sean verdaderas, es que en su implementación humana en forma de organizaciones institucionales tienen el factor del error humano, la corrupción y el afán de poder. El Papa Juan XXIII dijo una vez que se debe llegar a un momento en que la iglesia no sea más un símbolo de poder, ya que ese no es el objetivo de la Fe cristiana.

Creo que las religiones son inventos humanos. De a poco van caducando: la Biblia es un antiguo escrito que ya esta en camino de quedar obsoleto. Las personas están creando nuevas religiones que se adaptan a nuestras necesidades: hay muchos dioses y panteones, uno para cada gusto. Y más concretamente, fue el cambio en nuestra mentalidad como civilización lo que desplazó a la Religión como explicación de todo, señaló sus errores y relegó hasta el grado de supersticiones a sus mitos, al mismo tiempo que inventó la Ciencia.


  • Darín

    Tibi, vos decís que la religión no debe tomar decisiones que debe tomar nuestra moral... Pero tenés que tener en cuenta también que es la religión la primera referencia de moralidad. Hay que tener en cuenta que la moral varía de humano en humano, y que la ética es el acuerdo social de que está bien moralmente y que no.

    Ahora, hay que tener en cuenta que es la religión la primera referencia a la ética... Decir que no matar, no mentir y no tener malos pensamientos son mandamientos es bastante poco y demasiado al mismo tiempo: Son acuerdos sociales. Y que estén registrados en un libro como la biblia (el bestseller de todos los tiempos) no deja nada más que desear de esta.

    Ayer tuvimos una charla muy copada sobre el tema en la casa del luchi y hubiese estado muy bueno que estuvieras ahí.

    Por cierto, muy buenos posts. Tengo que entrar más seguido a tu blog xD